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VIH son las siglas de Virus de Inmunodeficiencia Humana. Este virus ataca a las células sanas del cuerpo, es decir a las células T (también denominadas T4, células colaboradoras o células CD4), que son las que luchan contra las infecciones para mantener nuestro cuerpo sano.
Una vez que el virus ataca a una célula T, su principal objetivo es multiplicarse. El virus es capaz de multiplicarse tanto que la célula T acaba por explotar, y cuando pasa eso el virus sale al torrente sanguíneo y empieza a atacar a otras células T. Así es como se extiende.
Cuando se contrae el VIH el cuerpo empieza a producir anticuerpos para luchar contra él. Esos anticuerpos son lo que se detectan en una prueba del VIH. Si crees que podrías llevar el VIH en la sangre, debes esperar al menos tres meses para hacerte la prueba, ya que esos anticuerpos tardan en materializarse. Es importante que recuerdes que, durante ese período, podrías contagiar a alguien el VIH.
Aquí tienes más información sobre la prueba.Al contagiarse, algunas personas presentan síntomas similares a los de la gripe, y otras se encuentran perfectamente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que si te acabas de infectar, tu carga viral será alta y también la probabilidad de que contagies a alguien.
Muchas personas infectadas con el VIH pasan mucho tiempo sintiéndose bien hasta que caen enfermas. Muchas personas toman fármacos antirretrovirales que pueden ayudar a combatir el virus e impedir que se extienda tan deprisa.Al cabo de un tiempo, el VIH progresa a SIDA.
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SIDA son las siglas de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que es causado por el VIH.
Normalmente el SIDA se diagnostica cuando el recuento de células T, que ya hemos explicado, es inferior a 200 (o un 14%), o cuando una persona contrae una o más infecciones oportunistas. Las infecciones oportunistas (IO) son aquellas de las que la mayoría de las personas sanas podrían curarse, como un resfriado. Pero para las personas seropositivas con un sistema inmunológico debilitado, las IO pueden ser muy graves, incluso mortales. Algunas de las IO más comunes son:
La PCP, una infección pulmonar
El sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel
La candidiasis, una infección fúngica
La tuberculosisAlgunas personas mueren poco después de contraer el SIDA mientras que otras viven durante años.
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La mayoría de las personas infectadas con el VIH acaban contrayendo el SIDA.
Hay una serie de factores que determinan la rapidez con la que se desarrolla el SIDA, incluido el estilo de vida y las opciones de medicación. Si fumas y consumes más alcohol del recomendado, sus efectos negativos podrían hacer que te encontraras mal. Lo mismo pasa si ya sufrías o acabas de contraer alguna ITS, ya que también pueden debilitar tu sistema inmunológico.
El VIH progresa oficialmente a SIDA cuando el recuento de tus células T es inferior a 200 o un 14%. Eso quiere decir que el VIH ha invadido tu sistema inmunológico y lo ha debilitado considerablemente, dejándote vulnerable a cualquier infección.
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El VIH vive en los fluidos del cuerpo de una persona infectada: en la sangre, en las secreciones vaginales, en el semen y en la leche maternal, a menudo en altas concentraciones. La transmisión se puede producir cuando se intercambian estos fluidos.
La mayoría de las personas que contagian:
* Manteniendo relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) sin protección con una persona infectada.
* Compartiendo agujas/jeringuillas para inyectarse drogas, utilizando utensilios sucios para hacerse tatuajes y piercing.
* Durante el embarazo, el parto o la lactancia, si la mujer es seropositiva.El VIH tiene que introducirse en tu torrente sanguíneo para infectarte. Eso significa que si estás manteniendo una relación sexual y la sangre, el semen (incluido el líquido preseminal) o las secreciones vaginales de tu pareja entran en contacto con un corte o un desgarro del revestimiento de la vagina, el ano o la boca, aunque sea muy pequeño o incluso invisible, corres el riesgo de infectarte.
NO PUEDES infectarte con el VIH por contactos cotidianos de la vida social, como puedan ser besar, abrazar, tocar, estornudar, toser, practicar deportes, compartir cubiertos, etc. o compartir el cuarto de baño con una persona que esté infectada. No se han documentado casos de transmisión por la saliva, el sudor o las lágrimas. Los mosquitos, las pulgas y otros insectos que pican tampoco transmiten el VIH.
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Prevención
Si mantienes relaciones sexuales, hay maneras de hacerlo de forma más segura y protegerte del riesgo del VIH.
Para protegerte del VIH debes evitar entrar en contacto con ciertos fluidos corporales, a saber: la sangre, las secreciones vaginales y el semen (incluido el líquido preseminal). Dicho de otra manera, esos fluidos no deben entrar en tu torrente sanguíneo o el de tu pareja. Tenemos pequeños cortes y heridas abiertas vulnerables por todo el cuerpo, sobre todo en el pene y dentro de la boca, la vagina y el ano, donde la piel es muy delicada. Eso implica que debes poner una barrera física entre tu cuerpo y los fluidos corporales de tu pareja para protegeros los dos de la infección. Así que, antes de quitarte la ropa (incluso para mantener relaciones sexuales orales) busca la protección adecuada.
PreservativosUtiliza preservativos para la penetración vaginal y anal, así como para las relaciones orales con el pene. Los condones deben ser de látex o de poliuretano. Los preservativos de tejido animal no proporcionan una protección adecuada frente al VIH, además de que son bastante asquerosos, ¡así que ni los toques!
Preservativos femeninosSi los puedes encontrar en tu zona, los preservativos femeninos son otra forma eficaz de protección frente al VIH durante la penetración vaginal.
Protectores bucalesUtiliza un protector bucal, un cuadrado de látex o poliuretano, para relaciones orales-genitales u orales-anales. Si no los encuentras en tu zona, puedes utilizar plástico para envolver alimentos. Así es un protector bucal.
Hay muchas formas de dar placer a tu pareja sin que ninguno de los dos corra riesgos. El masturbar juntos, hacerse masajes, decirce cosas sexis y tocarse no suponen ningún riesgo. ¡Sean creativos!
La abstinencia
Sin embargo, la única forma 100% segura es no mantener relaciones sexuales. Decidir no tener este tipo de relaciones no significa que no te lo puedas pasar bien o tener momentos muy íntimos con un chico o una chica; lo que sí significa es que estás evitando cualquier posibilidad de infectarte con el virus de inmunodeficiencia humana.
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Tienes múltiples parejas...
Si eliges esta forma de vida, te estás poniendo automáticamente en una situación más arriesgada, en la que eres más vulnerable a la infección con el VIH y a otras ITS.
Ten bien presente que, aunque los condones ofrecen la mejor forma de protección, no siempre son totalmente eficaces; si no están correctamente colocados, pueden romperse o desgarrarse durante la relación. Si tienes una relación sexual con alguien a quien acabas de conocer, corres el riesgo de que esa persona sea VIH+.
Consumes drogas...
Las drogas ilegales de cualquier tipo suponen un riesgo, pueden afectar a tu percepción de las situaciones cotidianas y podrías hacer cosas que no harías normalmente si no estuvieras bajo sus efectos; por ejemplo, podrías acostarte con una persona desconocida y no utilizar preservativo.
Entre las personas que consumen drogas, las que más riesgo corren son las que se las inyectan. Si tú lo haces, debes asegurarte de que siempre utilizas agujas y jeringuillas limpias y esterilizadas. Si las compartes, lo más probable es que también compartas el VIH.
Eres gay...Los homosexuales tienden a practicar el sexo anal más que las parejas heterosexuales. El sexo anal conlleva un mayor riesgo de infección que el vaginal, ya que el interior del año es mucho más delicado. El riesgo en este caso es el mismo si eres homosexual, heterosexual o bisexual.
Ofreces sexo a cambio de regalos o dinero....En este caso cuantas más parejas se tiene mayor es el riesgo de infectarse con el VIH.
Hay personas que ofrecen sexo a cambio de regalos o dinero y piensan que te controlan; puede que incluso te agobien e intenten convencerte para no utilizar preservativo o para realizar actividades arriesgadas, como por ejemplo con varias personas al mismo tiempo (tríos, orgías o sexo anal).Algunas personas que se prostituyen también tienen algún tipo de drogadicción, lo que aumenta el riesgo aún más.
Vives en un país con un alto índice de infección de VIH...Hay países en los que el IVH afecta a un gran porcentaje de la población. Si vives en uno de estos países, debes asegurarte de que utilizas el preservativo siempre que mantengas relaciones sexuales, sin excepción. Si no tienes acceso a condones, la opción más segura es la abstinencia.
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Es Bueno Saber...
Asusta, pero hacerse la prueba es la única forma de saber si tienes el VIH o no.
No hay nada peor que la incertidumbre, así que si hay alguna posibilidad de que dieras positivo, hazte la prueba. Si el resultado es negativo, ¡genial! Si es positivo, por lo menos lo sabes y puedes introducir cambios importantes en tu forma de vida, y posiblemente empezar a recibir el tratamiento adecuado para frenar el virus. Lo más probable es que vivas muchos años.
Deberías plantearte seriamente someterte a la prueba si:
* has mantenido relaciones sexuales (vaginales, orales o anales) sin preservativo o protector bucal (cuadrados finos de látex o poliuretano para el sexo oral).
* te has enterado de que tu pareja no era monógama (tenía relaciones sexuales con otra persona).
* has sido víctima de una violación.
* se rompió el condón mientras mantenías una relación sexual.
* has compartido agujas o jeringuillas, o te has enterado de que lo hacía tu pareja.
* has tenido múltiples parejas sexuales.
* has descubierto que tu pareja ha estado expuesta al VIH o te enteras de que una antigua pareja o pareja actual es seropositiva.
* te han diagnosticado hace poco otra infección de transmisión sexual (ITS).
En qué consiste la pruebaCuando te hacen la prueba del VIH, un laboratorio examina tu sangre en busca de anticuerpos que tu sistema inmunológico haya podido producir para defenderse del VIH. Aunque estos anticuerpos no pueden destruir el virus, su presencia en la sangre puede servir para confirmar que estás infectado. Si durante la prueba se detectan estos anticuerpos, eres seropositivo (VIH+).
Cuándo debes hacerte la pruebaLa mayoría de los análisis de sangre pueden detectar la infección por VIH al cabo de tres meses de la exposición inicial al virus, pero a veces los anticuerpos pueden tardar hasta seis meses en llegar a un nivel detectable. Normalmente lo recomendable es someterse a la prueba seis meses después de la última exposición posible. Si te hacen la prueba poco después de infectarte, deberías hacerte otra unos pocos meses después para confirmar el resultado.
Qué debes hacer despuésRecibir los resultados de una prueba del VIH es una experiencia muy fuerte y, sea cual sea el resultado, tienes que pensar en lo que debes hacer a continuación.
Si el resultado es negativo, asegúrate de que continúas protegiéndote en todas las ocasiones. Si mantienes relaciones sexuales, asegúrate de que el preservativo está correctamente colocado y de que utilizas uno nuevo cada vez. Si te inyectas drogas, asegúrate de que utilizas agujas y jeringuillas esterilizadas, una nueva cada vez, y de que nunca compartes tu equipo. También deberías hacerte otra prueba unos seis meses más tarde para confirmar el resultado negativo.
Si el resultado es positivo, cuanto antes tomes las medidas necesarias para proteger tu salud y la de los que te rodean, mejor. El tratamiento médico y un estilo de vida sano pueden ayudarte a seguir bien. El tratamiento apropiado puede retrasar la aparición del SIDA y prevenir algunas afecciones que suponen una amenaza para la vida. Deberías…
* ver a un médico, aunque no te encuentres mal. Si es posible, visita a un médico que tenga experiencia en el tratamiento del VIH. Consultar a alguien sobre las opciones de tratamiento disponibles es un primer paso muy importante.
* hacerte una prueba de tuberculosis. Esta enfermedad suele ir emparejada con el VIH, así que puede que ya tengas tuberculosis y no te hayas enterado. Se trata de una enfermedad grave que se puede curar si se coge a tiempo.
* tratar bien a tu sistema inmunológico. Fumar, beber demasiado alcohol o utilizar otras drogas recreativas puede debilitar tu sistema inmunológico. Si necesitas ayuda para dejarlas, preguntale a tu médico sobre los programas de desintoxicación.
* buscar un sistema de apoyo. Los retos emocionales y físicos que te esperan pueden ser difíciles de superar, por lo que tener a alguien que entienda por lo que estás pasando puede resultarte de gran ayuda. Pide a tu médico información sobre asesores y grupos de apoyo.
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El largo camino hacia la cura…
De momento NO hay cura para el SIDA. Aunque los científicos continúan investigando esta enfermedad, tampoco hay una vacuna todavía, y probablemente no la habrá durante bastantes años.
Una vez infectado, no hay forma de sacar el virus del cuerpo. No obstante, hay medicamentos que ayudan a frenar el daño que provoca en tu sistema inmunológico, y por lo tanto a frenar la aparición del SIDA. También hay medicamentos que previenen o tratan algunas de las infecciones oportunistas (IO) que afectan a los que tienen el VIH/SIDA.
Actualmente la forma más eficaz de tratar el VIH es con medicamentos antirretrovirales, pero son sumamente caros y en muchas partes del mundo no están disponibles.
El VIH es un virus que cambia y muta constantemente, y si las personas infectadas se saltan alguna toma de su medicación, podrían volverse inmunes a los propios medicamentos que se están tomando. Esto puede limitar enormemente las opciones de tratamiento futuras.
Si eres seropositivo, lo más importante es que lleves una vida sana y te cuides mucho comiendo bien y haciendo ejercicio.
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Lo que debes saber...
Aunque existe un tratamiento que hace más llevadera la vida con el VIH, el acceso a ese tratamiento y a otras formas de atención médica para el VIH sigue siendo significativamente bajo. Actualmente solo 1 de cada 10 personas que necesitan tratamiento antirretroviral lo recibe. Se debe principalmente al coste del tratamiento y a ciertas leyes comerciales.
Si donde tú vives las medicinas son asequibles, tu médico te explicará las diferentes opciones, qué medicamentos hay disponibles y cuáles son los más adecuados para ti. No todo el mundo necesita ponerse en tratamiento cuando les diagnostican esta infección, depende del recuento de CD4 y del estado de su sistema inmunológico.
Lo más probable es que tu médico te recete medicamentos antirretrovirales, que impiden que el virus se multiplique y se propague tan deprisa. Hoy en día los medicamentos contra el VIH están bastante avanzados, lo cual es un gran consuelo. Como con todos los medicamentes, existen riesgos y efectos secundarios, que dependerán de lo que estés tomando.
Lo importante es que no olvides que si tu médico te recete medicamentos, debes tomártelos exactamente como te haya dicho. Por ejemplo, si tienes que tomarte las pastillas a la misma hora todos los días, asegúrate de que lo haces, de lo contrario es posible que no surtan efecto.
Salvo en circunstancias excepcionales, no dejes nunca de tomar tus medicamentos sin hablar antes con tu médico.
Incluso sin tratamiento, una persona infectada con el VIH puede seguir viviendo durante mucho tiempo y seguir trabajando, siempre y cuando lleve una vida sana.
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